14/5/17

El huracán

Edgardo Felipe Valerio Donato, nativo del barrio de Monserrat y criado en Montevideo, fue de chico violinista en la orquesta de su padre. Luego formaría la propia, con el uruguayo Roberto Zerrillo y, cuando éste viajó a Europa en 1931, acompañando a Azucena Maizani, se encargó de su dirección. Sus tangos más memorables son A media luz, Julián, Muchacho, T.B.C., Se va la vida y, naturalmente, su notable El huracán.
 
En la década del '70 la música popular argentina fue llevada al teatro Colón, en una velada organizada por SADAIC. Se hizo entonces bastante ruido. Unos lo hicieron porque les parecía una gran conquista que la música popular de Buenos Aires y del interior llegara por primera vez -así lo creían- a un teatro tan prestigioso y exclusivo. Otros, en cambio, supusieron que ésa era una profanación capaz de estremecer las tumbas de Verdi o de Toscanini; que cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa, y que llevar a Rivero al Colón era más o menos lo mismo que llevar a Maria Callas al Viejo Almacén...
 
Como siempre, la verdad estaba en el medio. Seguramente no habría estado mal que María Callas cantara, alguna vez, en un lugar de tangos para contribuir a evitar que alguna gente frecuentadora de esos lugares supusiera que el arte se agota en el tango. (Por otra parte, ya se sabe, gloriosas figuras del ballet internacional no han tenido a menos exhibir sus pas de deux y sus pas de quatre en el Luna Park). Y no estuvo mal que el tango y la baguala asomaran sus narices al Colón, aunque más no fuera para recordar que toda expresión cultural tiene su origen en el pueblo, y que ni el Colón tendría su cúpula pintada por Soldi sin los ladrillos de sus cimientos, ni allí se escucharían sinfonías si alguien, hace ya unos cuantos siglos, no hubiera comenzado soplando una caña para obtener sonidos. La cultura popular admite dos vertientes: por una de ellas, las grandes expresiones de la cultura universal llegan al pueblo; por la otra, los productos culturales del pueblo se refinan y enaltecen hasta convertirlos en grandes expresiones de la cultura universal. Para lo cual puede ser útil acercarlos a ellas, llevándolos al teatro Colón, de vez en cuando.
 
Todo esto viene a cuento de un tango que se estrenó en el teatro Colón, en el año 1932. Ese año las Damas de Beneficencia organizaron allí, en el mismísimo Colón, la Fiesta del Tango, que fue en realidad un concurso. El primer premio se lo llevó Ventarrón. El segundo lo obtuvo El huracán, con música de Edgardo y Osvaldo Donato y letra de Nolo López. El huracán, ya se sabe, es un tango descriptivo. Los Donato se propusieron imitar, con los instrumentos de su típica, el desarrollo de una tormenta; proeza intentada ya, como nadie ignora, por un señor natural de Bonn, llamado Ludwig van Beethoven en el cuarto movimiento de La Pastoral. Don Roberto Firpo se había inspirado en la misma sinfonía para componer su tango El amanecer, en el que se oye gorjear a los pajaritos encerrados en las cajas de los violines. Pero la tormenta de los hermanos Donato, a diferencia de la de Beethoven, debía ser una tormenta que pudiera bailarse. Y la verdad es que consiguió hacerla muy bailable, sobre todo cuando Juan D' Arienzo tomó al huracán y lo sujetó al ritmo de su orquesta, que es el ritmo de un huracán controlado.
 
Además de Edgardo Donato, aquel que fuera violinista de su padre en los comienzos y luego pasara a ser autor de temas populares como A media luz, Julián y T.B.C., escribió la música su hermano Osvaldo, cuya repercusión fue menor que la de Edgardo. Pianista del conjunto Donato-Zerrillo, fue además autor de varios temas, entre los que se destaca De punta a punta.
 
La letra de El huracán fue escrita por Nolo López, o Manuel López, un ex actor de no olvidada actuación junto a Pablo Podestá, junto a Enrique Muiño y a Elías Alippi, y veterano poeta popular. La primera letra de Nolo López data de 1914 y es la que escribió para el tango Náufragos, de Enrique Saborido, tío de su mujer. Cuando le tocó poner letra a El huracán, reincidió en el viejo tema del amor traicionado que, con diversas variaciones, ha venido repitiéndose durante más de cuarenta años. La letra de Nolo López ha sido, sin embargo, menos perdurable que la música de los Donato. El huracán fue el número fuerte de los famosos espectáculos del teatro San Martín que se transmitían por la radio La Voz del Aire, en la versión de Donato y el boxeador y chansonnier Félix Gutiérrez.
 
En Tango-100 Años de Historia

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