31/5/17

Dónde estarán... Traverso, El Cordobés y EL Noy... (3a. Parte)

Por Víctor Di Santo

EL PARDO AUGUSTO

AUGUSTO o AGUSTÍN DÍAZ (a) "El Pardo Augusto". Le tenemos registrada su primera entrada el 30 de agosto de 1877, en la comisaría 20a. por cargar armas, donde declara tener 18 años de edad.

- El 20 de octubre de 1878 es detenido en la comisaría 13a. sospechado de hurto. El 23 de marzo de 1895, la comisaría 5a. solicita su captura acusado de hurto en un tranvía y da la siguiente filiación: argentino, de 27 años, alto, delgado, pardo, pelo mota, bigotes negro, ojos pardo, viste traje gris oscuro, corbata azul marino y sombrero pamela negro. Es detenido el día 26 por la causa anterior y en su filiación se agrega: casado, tipógrafo y se domicilia en Lavalle 353.
- El 24 de marzo de 1897 asaltó a don Luis Ochoa en la calle Caracas de Flores y le infirió con un cuchillo un tajo en la cara. La policía estimó se trataba de una venganza.
- El 25 de febrero de 1898 es detenido por la comisaría 9a. acusado de atentar con armas contra un agente.
- En la orden del día del 23 de enero de 1899, el juez de feria, doctor Luis Peyret, ordena la libertad del procesado Augusto Díaz.
- El 5 de setiembre de 1899 es detenido por la comisaría 17a. acusado de hurto y declara domiciliarse en San Salva­dor 90.
- El último hecho delictivo que le tenemos registrado, lo tomamos de "La Nación" del martes 21 de noviembre de 1899 y por creerlo interesante lo copiamos en su totalidad:

"Captura: Hace algunos días dimos la noticia que un atrevido raspa, merodeando por los mostradores del Banco Británico de la América del Sud, después que un comerciante había efectuado un depósito de dinero por valor de 5.000 pesos y un cheque por 49.000, con todo atrevimiento han levantado la ventanilla, llevándose el dinero y los cheques. El raspa fue visto y capturado, pero nada se le halló. La comisaría de investigaciones no perdió de vista el hecho y ayer capturó a Agustín Díaz (a) "El Pardo Augusto", que se cree sea cómplice en el robo. Esta captura estaba recomendada por el juez de instrucción".

Después de este "trabajito" no hemos hallado nunca más su nombre; o bien pasó a mejor vida o se retiró a disfrutar de los suculentos "bataraces" que le tocó en el reparto.

FLORES

ISABELINO FLORES (a) "Cartucho". La primera entrada se la tenemos registrada el 11 de diciembre de 1881 a los catorce años de edad, por robar una bolsa de lana de los carros del Mercado Constitución.
- El 1° de enero de 1883 es detenido en la comisaría 10a. por robar tres pañuelos de cuello. Al ser interrogado declara ser hijo de Máxima Flores y vivir en la calle del ramal del ferrocarril de la basura (antes Soria y actualmente Sánchez de Loria) entre Venezuela y México.
- El 6 de mayo de 1885, pelea a cuchillo con Arturo Pizarro, otro L.C. de largo historial, en la calle Córdoba entre Maipú y Esmeralda, resultando Pizarro con un hachazo en la cabeza y dos heridas en el brazo.
- El 26 de setiembre de 1887, en el cafetín de Talcahuano esquina Paraguay, agredió junto a otros a un sargento 2° de la comisaría 15a. haciendo uso de un rebenque.
- El 6 de setiembre de 1892, en la esquina de Viamonte y Cerrito, se tomó a golpe de puños con Antonio Macías, provocándole lesiones.
- El 25 de octubre de 1896, en el almacén de Charcas y Bustamante, hiere de una puñalada en el costado izquierdo, al vigilante de la comisaría 1a. Luis B. Mendoza.
- En la Orden del Día del 12 de julio de 1902, se pide su captura acusado de lesiones a Inocencio Martínez y se da su filiación: Argentino, de 35 años, blanco, bajo, grueso, pelo negro, bigote ídem, vestía traje de saco color gris, sombrero chambergo negro y calzaba botines de cabritilla enterizos.
- Esta registrado en la comisaría de investigaciones como L.C. y retratado con el número 13. Esta numeración data de 1887, cuando era comisario de pesquisas José S. Alvarez,  y publicó la "Galería de Ladrones" que contenía 200 fotografías, filiación, antecedentes y "especialidad" de los más conocidos delincuentes de la capital ("Fray Mocho" (16/10/1886 - 3/8/1887).

En nuestro fichero, aparte de las transcriptas, le tenemos anotadas 30 causas entre lesiones, portar armas, desorden, robo con fractura, estafa, hurto y desacato, además de 32 infracciones por ebriedad.

El último registro que le anotamos es del 3 de enero de 1918, cuando es encontrado herido de una puñalada en el costado izquierdo del pecho en la esquina de Belgrano y Azopardo por personal de la comisaría 22a. Al ser interro­gado manifestó que fue lesionado por un desconocido, pe­ro al día siguiente se presentó en la comisaría 19a. su concubina, declarando que su heridor era Pablo Ratti (a) "Chiquito". Puesto en conocimiento de Flores, éste mantu­vo su declaración anterior. "El hombre para ser hombre, no debe ser batidor".

EL MOROCHO ALDAO

De este personaje no hemos hallado ninguna constancia legal, solo una mención hecha por Tito Lusiardo, quien en lugar del "morocho", lo menciona "el machito".

Al comenzar esta nota aclarábamos lo riesgoso de las tradiciones orales, en cuanto a nombres, fechas y sucedidos. Creemos que se trata de la misma persona, de no ser así el recuerdo vale ser comentado, no solo por lo simpático sino por tener relación con Carlos Gardel, tan caro a nuestros sentimientos. La anécdota fue rescatada de la desaparecida revista "Cantando" N° 170 del 5 de julio de 1960 y en ella Lu­siardo refiere:

"Una noche en el café que estaba al lado del teatro 'Olimpo', en la calle Pueyrredón, la 'cana' había arrasado con todos. Entre ellos se encontraba el 'machito' Aldao, uno que por una corajeada había pasado algunos años entre rejas". Cuando llegó Carlos se lamentaban todos, - "Lo van a hundir para siempre, ya le hablan dicho que no lo querían ver por aquí". ''- Vamos a la comisaría", dijo Carlos y para allá rumbeó con su guitarra.

- "Es un buen muchacho, comisario"-, - "será bueno para vos, que llevás guitarra para hacer llorar a las mujeres"-, - "y a los hombres, comisario"-, :- ''está bien, cantá y si me hacés llorar a mí te lo largo".

El "morocho" cantó tres, cuatro, cinco tangos, hasta que llegó "Pobre mi madre querida" y el comisario salió sin decir nada. Poco después apareció un sargento con Aldao: - "dice el comisario que lo perdone, tiene mucho que hacer".

Este trabajo evocativo no tuvo otra pretensión que presentar a quienes estaba dedicada la nota, no como mito imaginario, sino como hombres de carne y hueso; con defectos y errores, sobrellevando cada uno de ellos la pesada cruz de su destino. Por otra parte, demostrar que todos los personajes del tango no son creación literaria y, si bien los nombrados no fueron más que ladrones o malevos, tuvieron la gloria de vencer el tiempo y el olvido gracias a la letra de un tango.

Quienes se avergüenzan de los orígenes de nuestra música popular, serán víctimas de su propia vergüenza. El tango nació como nació: entre prostitutas y rufianes, ladrones y malevos, en un mugroso conventillo, un sórdido café o un patio lupanario; qué más da, es nuestro y tal como fue lo queremos y como le hacemos un "pito catalán" a los prejuicios, nos confesamos hoy y aquí, enamorados Y­ orgullosos de nuestro tango.

(Publicado en la Revista "Club de Tango" – N° 18, Marzo/Abril de 1966)

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